Castelo de Medina Fermentado en Barrica 2018

La bodega vallisoletana Castelo de Medina, una de las más punteras de la D.O. Rueda y premiada en numerosas ocasiones por sus blancos monovarietales, lanza una nueva añada de uno de sus vinos más especiales: un coupage de Verdejo y Sauvignon Blanc con crianza de seis meses en barricas de roble francés, que solo se elabora cuando la cosecha ha sido excepcional.

Castelo de Medina Fermentado en Barrica no salía al mercado desde la añada 2014 y lo hace ahora con una producción limitada de 6.500 botellas, gran riqueza de matices y buen potencial de guarda.

Es, además, el primer vino de Bodegas Castelo de Medina que aparece en el mercado con el distintivo de Tierra de Sabor, el sello de calidad de los productos agroalimentarios de Castilla y León.

Castelo de Medina es una de las bodegas más punteras de la D.O. Rueda, donde cuenta con más de 180 hectáreas de viñedo propio. Un 10% de ese viñedo –ubicado en el término municipal de Villaverde de Medina y con una edad media cercana a los 30 años– está plantado con las variedades tintas Tempranillo, Syrah y Garnacha, mientras que el 90% de su extensión lo ocupan las blancas Verdejo, Sauvignon Blanc, Viura y Chardonnay, siendo sus monovarietales de Verdejo y de Sauvignon Blanc los más destacados de su gama de vinos, con múltiples premios a su excelencia tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Castelo de Medina Fermentado en Barrica se elabora mayoritariamente con la variedad de uva Verdejo y se completa con una pequeña parte de Sauvignon Blanc. Se trata por tanto de un ensamblaje único en el que ambas variedades fermentan y se crían por separado en barricas de roble francés consiguiendo un blanco con todo el carácter de la Verdejo pero con mucho más cuerpo, estructura, untuosidad y recorrido en boca.

Desde la añada 2014 no habíamos podido disfrutar de Castelo de Medina Fermentado en Barrica, un vino procedente de las mejores parcelas de Castelo de Medina y de una exhaustiva selección del grano que solo se elabora cuando la calidad de la cosecha ha sido especialmente buena. «En 2018 –explican desde bodega– se registraron temperaturas muy altas durante los meses de verano, lo que compensó las intensas lluvias caídas durante el final del invierno y la primavera. Además, se obtuvieron rendimientos de uva bajos que se tradujeron en una calidad excepcional que dio como resultado blancos muy expresivos en nariz y equilibrados, frescos y largos en boca». A estas condiciones de excepción, se suma una cuidada elaboración en la que cada variedad se fermenta por separado y se cría durante seis meses de manera individual en barricas de tostado bajo para que la madera no enmascare la frescura de la Verdejo y la Sauvignon Blanc.

Con todo, Castelo de Medina Fermentado en Barrica 2018 presenta un color amarillo con tonos dorados y reflejos verdosos. En nariz, revela aromas a vainilla, madera nueva, hierba cortada, heno, hinojo y anisado y en boca es graso, con gran cuerpo, equilibrado y con un largo postgusto que redondea la gran estructura de este vino. Se trata, por tanto, de un vino distinto a los blancos jóvenes de la zona, para disfrutar despacio en ocasiones especiales o para acompañar toda una comida dejando que se abra, evolucione y muestre toda su riqueza de matices. Pese a que ha sido lanzado al mercado en su momento óptimo, el vino ofrece un enorme potencial de guarda, como ya demostró la añada 2014 de esta etiqueta que continúa dando grandes alegrías a todo aquel que conserva alguna botella y tiene la oportunidad de disfrutarla.

Al tratarse de un vino tan singular, Castelo de Medina Fermentado en Barrica 2018 es una edición limitada de 6.500 botellas de estilo borgoñés que llevan el distintivo Tierra de Sabor, el sello de calidad de los productos agroalimentarios de Castilla y León.

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