Ruinart presenta dos nuevas ediciones vintage

 

  •  Ruinart crea Dom Ruinart Rosé 2004 y Dom Ruinart Blanc de Blancs 2006 
  • Estas excepcionales ediciones son el resultado de dos años de cosechas con muchos contrastes en la climatología.

 

Dom Ruinart es la cuvée de prestige nacida como homenaje a la figura del visionario monje benedictino Dom Thierry Ruinart, un champagne que sólo aparece en el mercado con un mínimo de siete años de envejecimiento y que sólo se elabora aquellos años donde la calidad es especialmente destacada.

De esta forma surgen Dom Ruinart Rosé 2004 y Dom Ruinart Blanc de Blancs 2006 las dos nuevas ediciones vintages de Ruinart, la Maison de champagne más antigua del mundo.

Dom Ruinart Rosé 2004 es la edición vintage número 19. El primer lanzamiento de la cuveée Dom Ruinart Rosé 1966 se realizó en el año 1970.

 Dom Ruinart Blanc de Blancs 2006 es la edición vintage número 23. En 1966, la Maison lanzó Dom Ruinart Blanc de Blancs 1959 la primera cuvée de su historia, con el objetivo de expresar la frescura, la elegancia y el refinamiento de la casa de champagne.

Estas dos ediciones son el resultado de dos años muy diferentes en la climatología, el complejo 2006, que tenía extremos de frío en invierno y calor en verano, y el año 2004 muy caliente y seco.

Dom Ruinart Rosé 2004

Debe su peculiaridad a la selección de Grands Crus: con un 81% de Chardonnays y un 19% de Pinot Noir vinificada en tinto procedente de los viñedos de Sillery, de las cuales el 69% son originarias de la Côte des Blancs (Avize, Cramant, Le Mesnil-surOger) y el 31% de la Montaña de Reims (Sillery, Puisieulx). Esta mágica composición, dominada por la Chardonnay, confiere a este vino una gran frescura y le permite un largo envejecimiento.

Nota de cata

Dom Ruinart Rosé 2004 presenta un color coral intenso y sostenido, con reflejos delicadamente cobrizos, su efervescencia es fina y persistente.

EN NARIZ

La primera nariz de esta añada sorprende por su suavidad aromática. Los toques de frutas rojas: frambuesas, grosellas rojas y fresas silvestres se mezclan con aromas florales de rosas y una nota ligeramente mineral que evoca a la roca húmeda.

EN BOCA

La extraordinaria riqueza de la añada 2002 se afirma en boca con una amplitud y un volumen excepcionales que nos seduce con una bellísima paleta aromática basada en una fruta suculenta que se funde con delicadas notas florales y especiadas. La Chardonnay lidera el ataque, que es a la vez envolvente, nítido y sedoso. En boca nos subyuga su estructura y su potencia contenida para dejar que se revele la Pinot Noir, con un sugestivo amargor realzado por un preciso ‘dosage’. Diez años de envejecimiento en las profundidades de las “crayères” permiten que este excepcional vino revele toda su riqueza aromática.

 

MARIDAJE

Perfecto para acompañar con platos de pescado como tataki de salmón y atún marinado, así como con ternera o aves de corral.

Dom Ruinart Blanc de Blancs 2006

Su fuerza reside en la selección de Grands Crus con una mezcla 100% de Chardonnays, de las cuales un 63% son originarias de la Côte des Blancs (Chouilly, Le Mesnil y Avize) y el restante 37% procedente de la Montaña de Reims (Sillery, Puisieulx).

Nota de cata

Dom Ruinart Blanc de Blancs 2006 presenta un color amarillo luminoso esmaltado con reflejos de verde pálido y plateados. Su efervescencia es fina y persistente.

EN NARIZ

La nariz es bastante sutil y elegante, encontrando notas florales entre las que se pueden apreciar aromas de cidra (un cítrico muy dulce), huesos de fruta de nectarina y ciruelas amarillas acompañadas en perfecta armonía de lirio del valle y tilo. La nariz continúa desarrollándose en un registro floral fresco, salpicado con varias notas picantes verdes.

EN BOCA

En el paladar destacan notas muy frescas y delicadas, compuestas por aromas ligeramente tostados, entre los que destaca el de brioche, muy típico del estilo Dom Ruinart. La cosecha de 2006 se caracteriza por un equilibrio muy suave, elegante y aireado, dando una dulzura natural destacado por una dosis baja en el cuerpo. El final ofrece deliciosas notas de cítricos que dan una acidez sedosa y refrescante.

MARIDAJE

Platos que combinan texturas sedosas y que aportan frescura son la mejor opción para establecer un elegante equilibrio con la cuveé Dom Ruinart. También resulta un delicioso acompañamiento con pescados blancos y estofados sazonados con hierbas y cáscara de cítricos que vayan acompañados de un algún elemento cremoso (muselina de coliflor o puré de hinojo).

 

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